Apalancamiento financiero, cómo funciona y riesgos al usarlo

La terminología económica suena muy interesante y, en ocasiones, si no conocemos todas las caras de la moneda, su uso al azar nos puede llevar a muy mal puerto. En algunas plataformas de inversión lanzan la calla de poder invertir en bolsa con apalancamiento financiero, lo que podría revertirle un extraordinario beneficio. Seguidamente ponen unas cifras astronómicas que anulan la mitad de las neuronas, pendientes de en qué gastarán tanto dinero, y ya está, el cliente casi ha picado el anzuelo. Precaución, porque las consecuencias pueden arrastrarle a un mar de pérdidas. El apalancamiento es un sistema perfectamente legal y con él se puede ganar mucho dinero, pero preste atención, porque también puede hacerle perder mucho.

Apalancarse es invertir con un dinero que no se tiene, con dinero prestado. Las empresas también pueden estar apalancadas, esto es, endeudadas por algún tipo de operación que han efectuado con dinero prestado y con parte de dinero propio. De hecho, los expertos asesores calculan diferentes magnitudes de acuerdo con el endeudamiento y conocen cuáles son las óptimas para luego no tener sorpresas negativas.

Generalmente el inversor minoritario se interesa por el apalancamiento en los mercados porque es muy atractivo a la hora de utilizarlo en bolsa. Pongamos por ejemplo que usted invierte 100 euros de su bolsillo en la renta variable, pero se apalanca por un valor de 1.000 euros. Si comprara títulos de una compañía a 1 euro, podría comprar 1.000 títulos. Si esa compañía lograra subir un 10%, pongamos por ejemplo, usted ganaría un 10% con su inversión apalancada, o lo que es lo mismo, ganaría 100 euros, con lo que su ganancia real después de invertir 100 euros sería de… ¡100 euros!

El concepto es sencillo, usted invierte x dinero y se apalanca por x+y, que es el montante que le presta el broker a través de la que usted entra al mercado. Pero, ¿qué ocurre si los títulos de la compañía no escalan posiciones sino que retroceden? Usted ha comprado a 1 euro las acciones, pero pongamos por ejemplo que en un mes caen un 10%. Aquí llega lo peligroso si no se sabe bien cómo funciona el apalancamiento financiero. Usted pierde un 10% de la inversión nominal, no de los 100 euros que ha gastado de su bolsillo, sino de los 1.000 euros con los que estaba invirtiendo. Así que ha perdido… ¡Todo su capital inicial! No se preocupe por el bróker porque siempre sale ganando, en el momento que nuestras pérdidas alcanzan al dinero real que hemos invertido, es decir ese 10% que hemos pagado en nuestro ejemplo, automáticamente se cierra la operación y ya hemos visto los euros.

Normalmente utilizamos el apalancamiento a lo largo de nuestra vida para compras importantes, una casa, un coche, un gran viaje; en ese momento compramos algo con un dinero que realmente no tenemos y que iremos pagando a plazos en el futuro, con unos intereses, por supuesto. El apalancamiento en sí mismo no es malo, pero hay que tener en cuenta el ratio de endeudamiento que aceptamos para no encontrarnos después con problemas. Lo normal es que la hipoteca sea el 30-40% de nuestro sueldo. ¿Qué ha sucedido durante la burbuja? Que hemos aceptado unos ratios de endeudamiento por encima de lo realmente asumible, del 80% o el 90% del sueldo destinado a la hipoteca.

Si hablamos de la bolsa, grávese a fuego en el pensamiento que los pelotazos bursátiles no existen, únicamente se pueden ganar millones de euros en la bolsa si se invierten millones de euros. Recuerde que aunque las ganancias se multiplican, ¡también lo hacen las pérdidas!